Con el paso del tiempo, una barra de cortina puede combarse ligeramente, sobre todo si sostiene cortinas pesadas o lleva muchos años colocada en el mismo sitio. El resultado suele ser una cortina que cuelga torcida o que no corre bien de un lado a otro, aunque el problema en sí sea sencillo de solucionar sin tener que sustituir toda la barra. Antes de pensar en comprar una nueva, merece la pena comprobar si simplemente se puede enderezar.
Retira la barra de sus soportes con cuidado, y colócala sobre una superficie plana y firme, como el suelo o una mesa larga. Observa desde un extremo, mirando a lo largo de toda la barra, para identificar exactamente dónde se encuentra la curva y qué tan pronunciada es. Esta comprobación visual es mucho más fiable que intentar corregirla mientras sigue colgada.
Corrige la curva con calma
Apoya ambos extremos de la barra sobre algo firme, dejando la zona curvada libre en el centro, y presiona suavemente en dirección contraria a la curva. Trabaja poco a poco, comprobando el resultado cada pocos segundos, ya que forzar demasiado de una sola vez puede doblarla en la dirección opuesta.
Gira la barra un poco entre cada intento, para asegurarte de corregir la curva en el eje correcto y no solo desde un ángulo. Este pequeño ajuste evita que la barra quede torcida en una dirección distinta a la original, incluso después de haberla enderezado.
Una vez corregida, vuelve a colocar la barra en sus soportes y comprueba que la cortina se desliza con suavidad de un extremo a otro. Esta pequeña reparación evita un gasto innecesario y devuelve a la ventana su aspecto ordenado, sin señales visibles de que la barra estuvo doblada.